jueves, 28 de enero de 2010

ya era hora de seguir caminando. Tal vez unos minutos más hubiesen sido ideales para decirte lo que siento... pensaba Bruno. Vio que se alejaba por toda la cuadra hasta que desapareció entre los edificios. Era imposible.
Cada vez que veía a esa persona se le enredaba la lengua. Se confundía el cerebro. Tenía todo un discurso preparado para decirle pero no podía. Por qué pasaban esas cosas?. Por qué pensar a cada rato en qué decir?. Por qué estar todo el día cambiando y cambiando palabras para después no decir nada. Y enmudecer cuando estaba al frente de ella?.
De qué sirve tener todas las intenciones del mundo, todos los momentos del mundo y no poder hacer nada?
Cuál es la gracia? a qué va tal chiste? acaso Dios se entretiene con nosotros?
Nadie lo sabe.
Hasta que al fin llegó el momento preciso para decirlo... era la hora de almuerzo... se sentó junto a ella, tenía un plato de palta con lechuga, y un apio (era vegetariana), un jugo de naranja, una leche y un pan. Y él... un poco de fideos con salsa de carne...
Era el momento, había estado pensando cómo decírselo, desde hace mucho tiempo, y ya no podía seguir aguantando esta tortura...
eeem... lucy...

si?

tengo algo importante que decirte...

dime...

mmm... eee... sabes? ...creo que...

ahmam...?

creo ... que... NO PUEDO AYUDARTE A HACER LAS TAREAS PORQUE VOY A SALIR A UN CARRETE CON UN AMIGO... ufff.... no te molesta?

No, para nada... esta bien... me juntaré con una amiga a estudiar... pero igual gracias...




y era dicho. y caso cerrado. y se concluye el veredicto.

Es tan difícil decir NO desde un principio...

1 comentario:

Un ser supremo dijo...

me cagué de la risa, si llegó a pasar de verdad va a ser la mejor anécdota de la vida XD